Cuidados de la Piel


Piel sensible


La piel se puede sensibilizar en cualquier momento de la vida, desde la lactancia hasta la vejez, y se caracteriza por su vulnerabilidad a los agentes externos como bacterias, químicos, alergenos, entre otras.
 
Factores externos relacionados con el medio ambiente y otros internos, como la presión o una baja de defensas puede desencadenar el proceso por el cual la piel pierde la barrera natural protectora que evita que pierda agua y que penetren elementos al cuerpo. Si eso sucede, la piel se seca y en muchos casos reacciona presentando cuadros más severos.
 
Cualquier zona del cuerpo puede verse afectada, desde el rostro, la piel cabelluda y hasta las piernas, con síntomas de enrojecimiento, hinchazón y descamación que pueden llegar a perturbar la vida de quien los padece debido al malestar físico.
 
Los síntomas pueden surgir de manera repentina y desaparecen por cierto tiempo, por lo que normalmente más que buscar una cura definitiva, las personas deben someterse a tratamientos de prevención de brotes.
 
Consejos:
 
  • Si se presenta alguno de los síntomas descritos, lo mejor es acudir con un Dermatólogo que haga un diagnóstico y recomiende el tipo de producto adecuado.
  • Mantener la piel hidratada es fundamental para comenzar a controlar los sí
  • No exponerse al sol es muy importante, pues al hacer lo contrario se corre el riesgo de exacerbar los sí
  • Debes utilizar jabones o limpiadores adecuados que no irriten ni resequen la piel.
  • No pasar mucho tiempo bajo el chorro de agua ni bañarse con agua muy caliente es otro buen consejo.
 
Es aconsejable utilizar cremas que provean de hidratación extra como las de las líneas Delitopic® y Ureskin®, que están indicadas para casos de piel deshidratada.