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La ciencia detrás del campeonato de Leicester en la Premier de Inglaterra

La victoria del modesto equipo de Leicester City en la Liga Premier de Inglaterra es uno de los acontecimientos deportivos más importantes del último año. La hazaña de este conjunto es tal, que es como si el día de hoy un velocista mexicano con marcas promedio en los 100 metros, venciera en los Juegos Olímpicos a Usain Bolt.

Al inciar la temporada el objetivo del Leicester era permanecer en la Liga Premier, nadie, ni el propio equipo, creyó que podría salir campeón y vencer a los monstruos de Inglaterra cuyas nóminas duplican y hasta cuadriplican a la de este equipo.

Lo que pocos saben sobre este triunfo es que la medicina y la ciencia han tenido mucho que ven en este logro, acciones como el uso de cámaras criogénicas a -135° C, el consumo de jugo de betabel o el uso de chalecos con GPS para medir el rendimiento de los jugadores, han sido diferenciadores que le han permitido al cuerpo técnico ser el cuadro con menos lesiones y el que uso menos jugadores durante la temporada.

El equipo médico del Leicester ha sido clave en el triunfo del equipo. Aunque no es la única institución de Inglaterra que usa la tecnología para entrenar y mantener en óptimo estado de salud a los jugadores, lo que han hecho con esta escuadra es de destacarse.

El equipo dirigido por el italiano Claudio Ranieri basa su juego en la velocidad y el contragolpe, por eso era fundamental que los jugadores se mantuvieran fuertes y tuvieran la velocidad necesaria para superar a sus rivales, y de las técnicas que ocuparon para lograrlo fue la de fortalecer los músculos isquiotibiales (parte posterior del muslo), a través de una máquina especialmente diseñada para levantar entre 300 y 500 kilos.

Otro equipo que usaron fue el llamada NordBord, que les permite medir la fuerza de los músculos y determinar los ejercicios que debían hacer. Por otro lado, durante el fin de semana los futbolistas se sometían a prácticas repetitivas de esprints para exponerlos a velocidades máximas.

En los entrenamientos los preparadores físicos usaban chalecos con GPS para analizar los movimientos de los futbolistas, así como determinar la distancia y el esfuerzo que realizaba cada uno de ellos. Después de los entrenamientos más extenuantes, el plantel era obligado a hacer esprintis de 40 metros para finalizar la práctica que, lejos de provocar más lesiones, hacía que se evitaran al fortalecer aún más la musculatura.

Un elemento polémico, era el consumo obligado de jugo de betalbel que, según expertos de la Universidad de Exeter, mejora el desempeño en cortas distancias y aceleraciones, así como la toma de decisiones.

Otro elemento clave en el uso de la ciencia médica ha sido llevar un control obsesivo de la salud y estado de cada futbolista, porque todos los días debían de llenar un cuestionario sobre su estado de salud, si tenían alguna molestia de cualquier tipo, y hasta si habían dormido bien la noche anterior, eso ayudaba al cuerpo técnico a definir si el jugador debía someterse a toda la práctica o debía trabajar aparte del grupo.

Por último, los otros dos secretos del Leicester son el uso de la una cámara criogénica para tratar las lesiones musculares de los jugadores y el aspecto psicológico focalizado en el proceso y no en el resultado.

La cámara criogénica consiste en someter a los jugadores lesionados a -135° C por cuatro minutos. Esta terapia hace que la sangre se concentre en el corazón y regrese a la musculatura más oxigenada acelerando la recuperación de la lesión.

Esta técnica ayudó al estrella del equipo para recuperarse de una lesión en la cadera y le permitió seguir jugando y no romper su racha de anotaciones continuas; pero según los médicos, la técnica también influye en el descanso y el sueño de quien se somete, entre otras mejoras a la salud.

En cuanto al aspecto psicológico, el proceso del cuerpo técnico fue enfocarse en el proceso más que en el resultado final, es decir, motivar a los jugadores para estar pendientes de lo que tienen que hacer en el momento y no perder el enfoque pensando en el resultado.

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