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¿Puede una siesta ayudar a recuperarnos después de una desvelada?

Sabemos que dormir bien es fundamental para tener la piel en excelente estado, radiante, luminosa, flexible, hidratada y con una apariencia más jóven, sin embargo, el estrés y otras circunstancias nos pueden afectar el sueño y mucha gente cree que con siestas es posible recuperarlo, pero ¿es eso cierto?

La rutina diaria, el trabajo o el estudio, el estrés o las preocupaciones, así como los malos hábitos y una alimentación impropia, nos impiden descansar adecuadamente o lo que es lo mismo, dormir ocho horas continuas al día.

Estudios recientes demuestran que se pueden cumplir con las recomendaciones de ejercicio diario mediante periodos cortos de actividad a lo largo del día, en lugar de hacer una sesión completa y continúa una sola vez, sin embargo, muchos pensamos que de esa misma manera es posible dosificar el descanso del cuerpo.

Desafortunadamente el sueño funciona de la misma manera. De acuerdo con el profesor de psiquiatría de la Universidad de Pittsburg, el Dr. Daniel Buysee —consultado por The New York Times—, sustituir una noche de sueño por pequeñas siestas durante el día resulta una privación grave del sueño.

Buysee y sus colaboradores llevaron a cabo un experimento en el que los voluntarios aceptaron alternar 30 minutos de sueño con 60 minutos despiertos durante dos días y medio seguidos. Los participantes terminaron con privación del sueño debido a que, según lo explicado por el médico, no pudieron alcanzar un sueño profundo en todo el día.

Las personas tienen más posibilidades de caer en un sueño profundo y reparador en las noches que a medio día, aún cuando sean capaces de quedarse dormidas a cualquier hora del día, explicaron los autores.

No todo el sueño es necesariamente igual porque nuestro reloj biológico no nos permite dormir igualmente bien durante el día que por la noche, es por eso que quienes trabajan en horas nocturnas duermen en promedio, menos que quienes tienen un horario de trabajo común, lo que termina por repercutir en su salud.

A pesar de reconocer que los resultados del Dr. Buysee son efectivos, la Dra. Ruth Benca, profesora de psiquiatría y directora del Centro de Medicina del Sueño e Investigación del Sueño en la Universidad de Winsconsin-Madison, siempre es buena idea compensar el sueño perdido sin importar la hora del día en que lo intentemos.

Muchas personas suelen pensar que las siestas no son buenas, pero se equivocan. Siempre es preferible tomar una pequeña siesta en la tarde para compensar una noche de poco sueño, por ejemplo, dormir durante el día unos 30 minutos, después de una noche en que solo se durmieron unas 6 o 6 y media horas.

Esta afirmación se basa en un concepto muy simple en el que se afirma que es mejor dormir poco o escalonadamente en siestas, que no dormir en absoluto, sin embargo, se debe de tomar como una solución ocasional y no como un estilo de vida porque de hacerlo así se estaría dañando la salud.

Otra razón para intentar dormir lo suficiente es que se ha demostrado que el hacerlo poco o de manera insuficiente termina por afectar el peso de las personas; esto es porque, según un estudio reciente, cuando dormimos poco tendemos a tener más antojos durante el día o a comer una cantidad más grande de alimentos que, evidentemente, no necesitamos.

El estudio demostró que falta de sueño activa los mismos mecanismos cerebrales que la marihuana que crean una sensación de hambre.

Para llegar a esa conclusión los autores del estudio reunieron a 14 sujetos saludables que no sufrían de obesidad y con edades entre los 18 y los 30 años. Los voluntarios se sometieron a cuatro noches de descanso regular por cuatro de poco sueño, después de las cuales tuvieron dos comidas regulares y acceso ilimitado a bocadillos apetitosos —como chetos, doritos, nachos y dulces— así como fruta y yogur.

Del grupo, los que no durmieron bien, se sintieron más hambrientos y tuvieron problemas para controlar su apetito con los bocadillos. Al final, terminaron consumiendo más del doble de grasa y proteína de lo que hacían regularmente.

Este estudio complementa otros trabajos que han tenido resultados similares y que demuestran que la falta de sueño nos hace más vulnerables a las grasas y los carbohidratos. La explicación, aunque aún no está lo suficientemente clara, sugiere que cuando no dormimos bien el cuerpo necesita energía que busca en los alimentos.

Con estos dos ejemplos queda claro que la falta de sueño es muy perjudicial para el organismo, incluida la piel, por lo que la recomendación es descansar entre 7 y 9 horas al día.

Fuente: NYTimes.com

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